Dejando Huellas Plaza Central

Cuando la educación en los valores morales encuentra apoyo… 
Y también barreras

En una sociedad que clama por mejores ciudadanos, por mayor respeto, por convivencia armónica y sentido de responsabilidad colectiva, cada espacio que se abre para la educación en valores y principios merece ser reconocido.

Por eso, como entidad educativa y formativa, la Organización Formación Ciudadana OFC expresa su agradecimiento a Plaza Central, institución pionera que, a través de su dirección administrativa, permitió el desarrollo de una iniciativa orientada a promover la educación en los valores morales, éticos y cívicos.

No se trató simplemente de una actividad comercial o promocional. 
Fue, en esencia, un ejercicio de responsabilidad social: compartir, mediante la venta y donación del libro titulado: “Los Valores Morales como única alternativa a los males sociales”, una propuesta formativa dirigida a fortalecer la conciencia ciudadana.

Porque educar en valores y principios no es un acto aislado. 
Es una siembra.
Una apuesta por formar a los ciudadanos del presente como los responsables del mañana, con una visión clara de lo que significa actuar con integridad en cada rol que desempeñan dentro de la sociedad.

Y en ese proceso, cada interacción cuenta. 
Cada conversación con una familia, cada joven que se detiene a escuchar, cada ciudadano que reflexiona… es una señal de que sí existe una necesidad real de orientación y formación.

Sin embargo, no todo ha sido coherente con ese propósito.

Resulta inevitable expresar la inquietud generada ante la forma en que, de manera inesperada e informal, un miembro del personal de seguridad solicitó la suspensión de estas actividades educativas dirigidas a las familias y ciudadanos del Distrito Nacional.

Más allá del hecho puntual, surge una reflexión más profunda:
¿Estamos como sociedad facilitando o limitando los espacios donde se promueven los valores y principios que tanto reclamamos?

La educación en los valores morales no debería encontrar obstáculos en los mismos espacios donde la ciudadanía converge. 
Por el contrario, debería ser impulsada, protegida y fortalecida como un bien común.

Las experiencias vividas en este proceso
Muchas de ellas significativas y transformadoras pronto podrán ser compartidas con un público más amplio, como testimonio del impacto que puede generar una acción educativa cuando conecta con la conciencia social.

Porque, al final, estos aportes no son circunstanciales.
Fueron, son y seguirán siendo fundamentales para construir, de manera colectiva, una sociedad cada vez más civilizada, más humana y más justa.
La pregunta permanece abierta:
¿Estamos dispuestos a respaldar, con acciones concretas, la formación en valores y principios que tanto necesita nuestra sociedad?

2 comentarios:

  1. No es de sorprender, ustedes proponen lo que necesita la sociedad, que gran lucha los ADMIRO, espero nunca desmayen en sus propósitos por un mejor ciudadano.

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