Analicemos Los Valores Morales

Moralito dice; analicemos.
Moralito dice:
¡Atención ciudadanos!
Hoy nos convoca una reflexión profunda sobre el eje que sostiene toda sociedad organizada, justa, civilizada y verdaderamente humana:
Los  Valores Morales
Como base de nuestra sociedad:
Es algo que no se ve, pero que define todo lo que somos.
No es solo un concepto, ni es una palabra bonita aquí escrita.
Es el discernimiento:
Que nos dice lo que está bien y lo que está mal, guía nuestras decisiones hacia lo correcto, incluso cuando nadie nos está mirando.

Los Valores Morales: son normas y costumbres que nos hacen discernir de lo bueno y malo, de lo correcto a lo incorrecto, de lo justo a lo injusto.
Este conjunto de normas y costumbres se definen a través de las enseñanzas recibida desde:
La familia
La escuela
Y la sociedad
Es lo que define si somos justos, honestos y responsables.
Pero hoy debemos decirlo con claridad y valentía: 
Estamos dejando que se pierdan Los Valores Morales, como base de nuestra convivencia, y eso:
Lo vemos en las calles.
Lo vemos en los hogares.
Lo vemos en la conducta de niños, adolescentes y ciudadanos.
Observamos una sociedad con:
Violencia
Irrespetuosa
Intolerante
Corrupta
Inmoral
Incivismo
Desintegración familiar
Nada de esto aparece de la nada:
Esto es consecuencia de haber descuidado la formación ciudadana en valores y principios.

¡Un llamado a la reflexión y a la acción!
Las virtudes y cualidades florecen en el corazón de una sociedad íntegra, unida y responsable, cuando asumen:
Estas capacidades y habilidades no solo enriquecen nuestras vidas individuales, sino que son el pegamento que une a nuestras familias, comunidades y lugares de trabajo.
Es un compromiso con las generaciones venideras:
Siendo la mejor herencia que podemos ofrecer a nuestros hijos, nietos, niños y adolescentes.

Dediquemos tiempo en cultivar en nuestra conciencia las buenas costumbres, principios, normas y disciplinas.
¡Cada acto de virtud cuenta!
Los valores morales son un faro para la integridad ciudadana, en la lucha contra los males y conflictos sociales.

¿Te has detenido a pensar en el impacto real de la integridad?
No es un concepto abstracto: 
- Es la diferencia entre una sociedad que avanza hacia lo civilizado, humano y justo.
- A una sociedad que se hunde en la corrupción, inmoralidad e incivismo.

La integridad se ve, se siente y se demuestra
Es la coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos, incluso cuando nadie nos está mirando, es actuar correctamente sin perjudicar a otros, aunque nos resulte difícil.

Sin embargo, vivimos en una realidad donde ser íntegro muchas veces no nos lo reconocen, no se premia e incluso se cuestiona.
Y ahí está el verdadero problema:
Cuando la integridad pierde valor, los males y conflictos sociales  ganan terreno.
Por esto; no basta con señalar lo que está mal, es momento de actuar, necesitamos un cambio profundo, un despertar colectivo que coloque la formación ciudadana en los valores morales en el centro de nuestra educación. 
No como un complemento.
Sino como la base de todo, porque sin los valores morales, principios éticos y civismo, cualquier conocimiento queda incompleto.

Debemos exigir y construir una educación de calidad, continua y accesible, que forme ciudadanos capaces de resistir las vulnerabilidades sociales, no de adaptarse a ella.
También es imprescindible fortalecer a quiénes educan:
Familias, docentes, ciudadanos y autoridades, no se puede pedir integridad social si no brindamos las herramientas para cultivarla.
La Formación Ciudadana no puede seguir esperando
Mientras dudamos:
Nuestros niños y adolescentes están observando, aprendiendo de nosotros, de lo que hacemos, de lo que permitimos y de lo que callamos.
Y esta es una verdad incómoda
No solo educamos con palabras, educamos con el ejemplo, si continuamos fallamos en esto, ellos cargarán con las peores consecuencias.
 Como estamos observando en la actualidad.

La pregunta es clara:
¿Seguiremos justificando lo incorrecto o comenzaremos a vivir con integridad?
El cambio no empieza en las instituciones.
Empieza en cada uno de nosotros.
Por todo esto:
¿Has notado la diferencia cuando alguien actúa con integridad
Esa coherencia entre lo que dice y hace.
¡Eso es tener principios morales!

Una urgencia nacional:
Es por esto que se vuelve fundamental que, como sociedad alcemos la voz con fuerza colectiva para exigir una educación de calidad, con estándares reales que formen ciudadanos íntegros.
Necesitamos educadores y líderes comprometidos:
Que prioricen los valores morales, éticos y cívicos, no podemos seguir permitiendo que la falta de calidad educativa debilite nuestra conciencia ciudadana.
 Especialmente como Nación en Desarrollo.

La realidad es evidente:
Basta con observar las noticias, los espacios de opinión o en nuestras propias comunidades, para notar cómo las conductas de los niños, adolescentes y ciudadanos se van tornando con más fuerzas incivilizadas, inhumanas e injustas.
Esto no ocurre por casualidad.

El verdadero progreso social no se mide solo en crecimiento económico o en infraestructura, sino en la calidad humana que desarrollamos en los ciudadanos y, esa calidad se construye cuando familias, escuelas, sociedad y gobierno asumen, de manera conjunta, la responsabilidad de priorizar el desarrollo humano integral.

Esa es la base:
Educar no es solo transmitir conocimientos, es formar conciencia, sensibilidad humana y con carácter ciudadano, preparando a las generaciones para actuar con integridad, con empatía y con sentido hacia lo civilizado, humano y justo.
Porque una sociedad verdaderamente civilizada, humana y justa  no nace por casualidad.
Se forma.
Se educa.
Se construye.
Es el reflejo directo de su sistema formativo, educativo y cultural.
Porque:
Lo que una nación enseña, es lo que su gente practica.
Lo que una sociedad inculca, es lo que sus ciudadanos reflejan.
Y lo que se descuida en la educación, se paga en la convivencia.

Por esto, la invitación es clara
Invirtamos en lo que realmente nos hace grandes como nación.
Si logramos impulsar una formación orientada a crear mejores ciudadanos, entonces desde las familias, las escuelas y la cultura social.
Comenzaremos a ver un cambio real
Más respeto 
Más responsabilidad
Más compromiso con los deberes y derechos.
Y una convivencia basada en principios y buenas costumbres.
Es así como fluye el bien común.

Esta reflexiones nos obliga a hacernos preguntas profundas:
Por qué:
Contando con instituciones, normas y leyes, políticas públicas, programas educativos, culturales, de seguridad ciudadana, diseñados para regular el buen orden social.
¿Seguimos enfrentando tantas vulnerabilidades sociales y aumento de conductas perjudiciales?
¿Por qué persisten estos males y conflictos sociales que afectan a toda la sociedad?

Dónde recae la responsabilidad, será en:
¿Las familias?
¿Los docentes?
¿Los ciudadanos?
¿Las autoridades?
¿En el sistema educativo?
¿En las influencias, los modelos sociales, educativos y culturales que estamos replicando de otras naciones?
¿O de los intereses del sistema político y empresarial que, consciente o inconscientemente terminan distorsionando o desvirtuando nuestra formación como ciudadanos?
No son preguntas sencillas, pero son necesarias.
Porque solo a través del desarrollo de una verdadera conciencia en los valores morales podremos encontrar de manera individual y colectiva.
Estas respuestas.
Y más importante aún, las soluciones.
El cambio no llegará por sí solo, debe ser construido, enseñado y vivido.

Las generaciones su formación integral
En medio de los cambios sociales que hemos experimentado durante décadas, resulta necesario preguntarnos: 
¿Quiénes han contribuido por acción u omisión a las distorsiones que hoy observamos en los comportamientos sociales?
Más que señalar a una generación específica.
Debemos reconocer que, como sociedad, hemos permitido que se normalicen prácticas de inmoralidad, corrupción e incivismo, asumiéndolas en muchos casos, como conductas aceptables.

Esto impacta directamente en distorsionar la formación de los presentes y futuros ciudadanos.
Surge entonces una inquietud inevitable:
Cómo es posible que, tras décadas de vida democrática y el paso de múltiples gobiernos, se hayan contraído compromisos económicos multimillonarios mediante las deudas externas sin que exista claridad suficiente sobre su sostenibilidad, ni mejora proporcional en la calidad de vida de las familias.

Esto conduce a cuestionamientos esenciales:
¿Cuál ha sido el destino real de esos recursos?
¿En qué medida han sido invertidos de forma eficiente y transparente parsa el desarrollo humano y el bienestar social?

Resulta aún más preocupante que:
Pese a esos niveles de endeudamiento, no se hayan garantizado plenamente condiciones básicas para una vida digna, como el acceso a vivienda adecuada, servicios de salud de calidad, educación integral, empleo digno y alimentos asequibles.

Ante esta realidad, cabe preguntarse:
¿Estamos frente a fallas estructurales en la gestión pública o en complicidad con el sector privado, que no les interesa una planificación del desarrollo, generando debilidad en la conciencia ciudadana que limita la exigencia, la vigilancia y la participación activa, elavorando manipulación colectiva?

Comprender esta problemática:
Implica reconocer que no se trata únicamente de recursos, sino de prioridades, de valores, principios y de responsabilidad compartida en la construcción de una sociedad más humana, civilizada y justa.
Preocupa pensar que:
Estemos frente a un deterioro progresivo de valores y principios, donde el egoísmo, la ambición desmedida y la búsqueda de poder han desplazado las sensibilidades humanas fundamentales. 

Cuando esto ocurre:
Comenzamos a ver a los demás no como personas, sino como medios o intereses, perdiendo la empatía y el sentido de comunidad.

Ante este panorama, surge una pregunta aún más profunda:
¿Estamos atravesando una crisis social que afecta nuestra esencia como sociedad?
Como ciudadano:
Escritor y actor social comprometido con el desarrollo humano, me inquieta el desinterés hacia la formación de una conciencia basada en la integridad, que solo puede construirse mediante la práctica de los valores morales, éticos y cívicos.
Me pregunto:
¿Qué está ocurriendo?
¿Por qué se percibe tanta indiferencia?
Por qué: 
¿No se asume con mayor urgencia la recuperación de las buenas costumbres y los principios que orientan la formación de ciudadanos íntegros?

La respuesta no es simple:
Pero comienza con una reflexión individual y colectiva.
Y usted, apreciado lecto 
¿Qué piensa al respecto?
Surgen entonces interrogantes necesarias para comprender la raíz de nuestra realidad social:
¿Hemos fallado como ciudadanos al no saber adaptarnos a los avances tecnológicos, comunicacionales y virtuales, permitiendo que estas herramientas en lugar de elevarnos distorsionen nuestra conciencia y nuestras prioridades?

O el problema radica: 
En mayor medida, en quiénes han tenido la responsabilidad de dirigir la sociedad: dirigentes sociales, autoridades, políticos y administradores públicos y privados.
 ¿Al no cumplir con su deber de orientar, regular, cooperar y garantizar un desarrollo ciudadano que asuma principios morales, éticos y cívicos?

Analicemos lo siguiente
Porque dirigir el Estado no es solo administrar recursos:
Es educar con el ejemplo, preservar el orden social, fortalecer las instituciones y velar por el desarrollo humano de toda la Nación.
Sea cual sea la respuesta
Lo cierto es que enfrentamos consecuencias visibles:
Miseria, pobreza, corrupción, inmoralidad, incivismo e ignorancia, que afectan especialmente a los sectores más vulnerables.
A esto se suman prácticas como el clientelismo, las dádivas y los favoritismos, que condicionan la dignidad del ciudadano y lo atan a sistemas que perpetúan la desigualdad y la dependencia.

A razón de esto:
Una sociedad con debilidades en la formación de sus ciudadanos, en su sistema educativo, como en la cultura cívica, se le imposibilita ejercer una ciudadanía plena.
Lo más preocupante es:
Que este ciclo no solo afecta el presente, sino que condiciona el futuro de los ciudadanos.

Las nuevas generaciones:
Muchas de ellas hoy mayores o menores de 30 años heredarán estas estructuras y deberán decidir si las repiten o las transforman.
Por ello, se hace indispensable que esta nueva generación asuma un rol más consciente sobre sus actos:
Cuestionen su realidad
Observando con criterio sus decisiones
Y puedan distinguir entre lo que es correcto y lo que es incorrecto en sus acciones, pálabras y ejemplos.
Solo así:
Podrán desarrollar la capacidad de prevenir y enfrentar los males sociales que han sido tolerados por la generaciones anteriores y en la actualidad.

El reto es claro:
Rescatar lo positivo del pasado,
Corregir lo negativo del presente.
Y construir una sociedad con mayor justicia, conciencia y calidad de vida.
Dándole  paso a una nueva conciencia ciudadanbaciudadana 
Asumir como prioridad todo lo positivo que hemos aprendido, para distinguir con claridad entre lo correcto y lo incorrecto, entre lo justo y lo injusto, en favor de una convivencia basada en la armonía, la paz y la felicidad.

Ahora bien; dejemos atrás lo negativo, sin resentimientos, pero con aprendizaje.

Reflexionemos:
Para construir una sociedad más educada, más decente, más respetuosa, con más vergüenza, mejor formada y con verdadera conciencia ciudadana orientada en la fluidez del bien común.
Se debe en union conformar:
Una sociedad que viva y practiquen los valores morales, los principios éticos y el civismo.
Aún estamos a tiempo

Prestemos atención asumiendo un compromiso:
Reflexionar de manera individual
Tomar decisiones conscientes
Actual con lo mucho o con poco para hacer realidad una formación ciudadana moral, ética y cívica que permita educar a las presentes y futuras generaciones.
Solo así:
Podremos transformar un sistema que hoy parece ineficiente, y que muchas veces nos arrastra hacia la normalización de la corrupción, la inmoralidad y el incivismo.
Sí asumimos este compromiso

Comenzaremos a reflejar, con nuestras acciones, actitudes, palabras y ejemplos una verdadera integridad ciudadana.
Y al hacerlo:
Estaremos enseñando a los más jóvenes la importancia de vivir con valores y principios en cada uno de los roles que asumirán como ciudadanos, padres, madres, trabajadores, profesionales y líderes.
Ahora bien, surge una reflexión necesaria:
Esta generación que hoy toma decisiones, que hace apenas dos o tres décadas eran niños y adolescentes, ellos, ha recibido realmente la formación necesaria para desarrollar una conciencia ciudadana moral, ética y cívica?

Si no corregimos esté vacío en el desarrollo humano integral
Seguiremos repitiendo los mismos errores, pero cada vez peores, y si lo enfrentamos con determinación.
 Aún podemos cambiar el rumbo de la conducta y los comportamientos hacia lo incivilizado, inhumano e injusto.

Y si no tomamos medidas a tiempo
Surge una preocupación inevitable:
¿Cómo podrán las nuevas generaciones actuar con integridad, sensibilidad humana y sentido de responsabilidad en sus deberes y derechos, si no han sido formadas bajo una conciencia ciudadana sólida?

¿Cómo podrán discernir entre el bien y el mal, entre lo correcto y lo incorrecto, entre lo justo y lo injusto, cuando enfrenten las decisiones que marcarán sus vidas?

¿Cómo desarrollarán respeto por su entorno, por las leyes, por la convivencia social, si no se les ha enseñado con el ejemplo y la formación adecuada?

¿Cómo sentirán orgullo por su identidad, su historia, su cultura, sus símbolos y sus raíces, si no se les ha inculcado el orgullo de pertenecer y cuidar lo que les representa como nación?

!Estas no son preguntas menores¡
Son advertencias
Por lo que, se entiende:
Que una sociedad que no forma ciudadanos con valores y principios, forma individuos sin dirección a lo correcto, lo bueno y lo justo
Por eso, estas reflexiones no deben ser ignoradas, deben servir como un llamado urgente a la conciencia colectiva.
Entendiendo que en la formación ciudadana se define el futuro.

Es un llamado a unirnos:
Familias, educadores, ciudadanos y autoridades.
Para exigir y construir una educación de calidad, donde la formación moral, ética y cívica sea prioridad.
El momento de actuar es ahora.
Porque lo que no formemos hoy, lo lamentaremos mañana.

Los Valores Morales
Constituyen la base filosófica de toda ciencia orientada a regular los comportamientos y las conductas humanas, son el fundamento que guía la conciencia hacia lo correcto, lo bueno y lo justo.
Representan el eje que regula la conciencia:
En las relaciones personales, familiares, sociales y laborales, que se reflejan en armonía con el orden, las leyes, las normas y el respeto en las convivencias, como en el ejercicio de los deberes y derechos.

Los Valores Morales:
Están llamados a formarse desde la familia, fortalecerse en los centros educativos y proyectarse a través de la cultura social. Cuando se integran de manera natural en la educación, dan origen a una verdadera cultura de integridad ciudadana.

Representan las normas morales que debemos asumir como guía de comportamientos y conductas.
Las cuales destacamos:
El amor, la humildad, la bondad, el respeto, la honestidad, la honradez, el honor, la dignidad, la solidaridad, la generosidad, la libertad, la responsabilidad, la puntualidad, la identidad, la autoestima, la nobleza, la valentía, la integridad, el trabajo, la tolerancia, la justicia, la lealtad, la perseverancia y la prudencia.
Estas virtudes y cualidades:
Permiten el desarrollo de seres humanos más conscientes, capaces de relacionarse con respeto, sensibilidad y responsabilidad, tanto consigo mismos como con los demás.
De estas normas nacen las cualidades que fortalecen la conducta humana. 
Es aquí donde interviene la ética, como disciplina filosófica que estudia, orienta y perfecciona las normas morales, guiando el ejercicio de nuestros roles sociales con dignidad, justicia y transparencia.

Reflexión Social:
Durante décadas, muchas de estas costumbres, principios, normas y disciplinas sea han visto debilitadas sus enseñanzas, siendo desplazadas progresivamente de la responsabilidad familiar, lo que ha trasladado una mayor responsabilidad al sistema educativo y a la sociedad, que no han podido asimilar.
Esto ha generado en estos pilares sociales que, en muchos casos, desconocen la importancia fundamental de estos valores y principios, por ello, es esencial comprender que los valores morales son los que nos permiten discernir y actuar correctamente.

Cuando se asumen de manera colectiva, tienen la capacidad de transformar:
La corrupción en principios
La inmoralidad en integridad
Lo antisocial en comportamiento ético
Lo incívico en responsabilidad ciudadana
La agresión en respeto
Cuando estas virtudes se arraigan en la cultura social, se facilita la construcción de conductas correctas en todos los ámbitos de la vida.

Son pilares de la formación ciudadana:
Asumilrlos, educarlos, enseñanlos, desarrollarlos y capacitalos solo será posible si los tres pilares fundamentales:
Familia, Escuela y Sociedad.
Asumen su rol con responsabilidad, carácter y compromiso ciudadano, convirtiéndose en una realidad; cuando ciudadanos, instituciones y gobierno trabajen de manera conjunta, orientando sus decisiones hacia el bien común mediante estrategias y acciones coherentes y activas.
El eje principal debe ser la formación ciudadana, sustentada en la educación moral, ética y cívica.
La familia debe inculcar valores y principios a través del ejemplo diario.
Los centros educativos deben retomar las enseñanzas de la moral y cívica como base fundamental, impartida con vocación, compromiso y coherencia.
El objetivo no es solo enseñar estos valores y principios
Sino lograr que se reflejen en la conducta social como principios fundamentales de convivencias, tales como:
Respeto a la dignidad humana.
Responsabilidad individual y colectiva.
Honestidad y transparencia.
Solidaridad y empatía.
Cumplimiento de normas y leyes.
Participación ciudadana
Amor por la familia y la nación
Disciplina y compromiso social
Solo así será posible construir una sociedad más justa, equilibrada, civilizada y verdaderamente humana.

Y como directrices para la formación ciudadana integral
La familia: núcleo esencial donde se forman los principios y valores.
La educación: herramienta clave para el desarrollo humano y social.
El bien común: guía de las acciones hacia el beneficio colectivo.
Vocación de servicio: compromiso genuino con los demás.
Conciencia individual: capacidad de distinguir entre el bien y el mal.
El prójimo: reconocimiento del otro como igual.
La reflexión: pensar antes de actuar.
La confianza: creer en nuestras capacidades.
El estudio: base del crecimiento continuo.
La coherencia: armonía entre pensar y actuar.
La formación personal: desarrollo constante del individuo.
El carácter: firmeza en valores y decisiones.
El control: dominio de emociones y acciones.
El criterio: juicio basado en la razón.
La mejora continua: esfuerzo por superarse.
El respeto: base de toda convivencia.
La prevención: anticipación responsable.
El agradecimiento: reconocimiento del bien recibido.
La cortesía: expresión de educación.
El desprendimiento: priorizar lo colectivo sobre lo material.
La justicia: equidad en las acciones.
El liderazgo: influencia positiva mediante el ejemplo.

Cuando los ciudadanos asumen los valores morales desde la familia, reforzados en la escuela y sociedad, y los reflejan en su conducta diaria, avanzamos hacia una convivencia plena y verdaderamente civilizada, humana y justa.
Sabemos que los desafíos son grandes, que los cambios sociales, culturales y tecnológicos han transformado nuestras dinámicas de vida.
Pero también sabemos algo fundamental: 
Sí es posible lograrlo.
Porque en la esencia del ser humano está la capacidad de convivir, de amar, de construir y de transformar.
Nuestra historia nos respalda:
Grandes referentes como Juan Pablo Duarte y Díez nos enseñaron que una nación se construye sobre la base de valores, principios, sacrificio y compromiso.
Hoy, ese llamado sigue vigente.
Cada uno de nosotros tiene la responsabilidad de decidir qué tipo de sociedad quiere construir: una que se debilita en la ausencia de valores, o una que se fortalece en principios firmes y acciones coherentes.

Desde la Organización Formación Ciudadana OFC, reafirmamos nuestro compromiso de continuar promoviendo estos valores y principios como base esencial para el desarrollo humano, la convivencia pacífica y el fortalecimiento de nuestra nación.
Este no es un llamado individual.
Es un compromiso colectivo.

Porque la transformación social no depende de unos pocos, depende de todos.

De ti, de mí, de cada ciudadano.
Muchas gracias.

32 comentarios:

  1. Reflexion poderosa y doliente, pero necesaria......
    ojalà en esta consciencia dominicana, palude de indolencia y oportunismo, empiece a manar un hilillo de agua pura para las generaciones futura y para rescatar los alto valores patriotico de quien luchò brindando su vida, antes contra Trujillo, luego en la Guerra Costitucionalista del 1965.....

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  2. Eso si es cierto mi gran amigo

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  3. Excelente articulo lo voy a compartir, es una denuncia a voces, estamos desesperados con la inseguridad y la falta de ética y moral en todos los estratos sociales, nos sentimos como en unos callejones sin salidas, no tenemos alternativas hasta donde vamos a llegar.!!!!!!

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  4. Circulo Dominicano de Abogados Litigantes1 de agosto de 2014 a las 15:46

    LOS MENSAJES CORTOS HACEN MAYOR EFECTO QUE LOS LARGOS. LO IMPORTANTE NO ES LA CANTIDAD DE PALABRAS ES LA EFECTIVIDAD Y ALCANCE DE SU MENSAJE

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    1. Muchas gracias Amigos Circulo Dominicano De Abogados Litigantes, por su correctas y acertadas sugerencias, como escritor y formador moral, éticos, cívico, este comunicado es una base para las enseñanzas que serán utilizadas para lograr construir una mejor sociedad, aunque muchos aun no lo puedan asimilar su utilidad como estudio, mil gracias nuevamente y estamos a sus servicios, éxitos siempre!!

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  5. Mientras exista corrupcion y no existan leyes para castigarlas nunca dejara de existir la delincuencia y otros males que nos afectan. La desigualdad social y el dinero facil que exhiben quienes estan para dar el ejemplo y la falta de oportunidades el lo principal que debemos combatir para evitar estos males.

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    1. Muy bien amigo Jose Weeks, recuerda según lo escrito no tenemos por ningún medio pacifico como combatir la corrupción ma s que `por un a correcta calidad educativa, unirnos en un proyecto moral, ético, cívico, donde podamos dar asesorar, orientar, educar con ejemplos, formando a las generaciones con estas normas, principios, costumbres, disciplinas, saludos!

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  6. Si, aunque extenso, este articulo es muy informativo, y educativo. Se asemeja a la "cartilla Civica" que El Jefe Trujillo, hacia que leyeran todos los niños y adultos en las escuelas; y según mi abuela, tenían que tener una en cada casa y leerselas a la familia. Yo creo que debieramaos volver a revivir esos valores morales, sociales, cívicos. Quizas así se pudiera iniciar un cambio desde el ámbito familiar hacia fuera, en la sociedad.

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    1. Muy acertada su exponencia, al decir: Yo creo que debieramos volver a revivir esos valores morales, sociales, cívicos. Quizás así se pudiera iniciar un cambio desde el ámbito familiar hacia fuera, en la sociedad, muchas gracias y poco a poco muchos iremos asumiendo esta solución a todo esto que como sociedad nos afecta, saludos!!!

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    2. Circulo Dominicano de Abogados Litigantes1 de agosto de 2014 a las 22:56

      SE DEBE FOMENTAR LOS VALORES FAMILIARES , SOCIALES, CÍVICOS PORQUE SI SOMOS MEJORES PERSONAS SEREMOS MEJORES CIUDADANOS Y POR ENDE UN MEJOR PAIS

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    3. Perfecto, acertadas, es la gran realidad social, ciudadana, que todos debemos asumir, y veremos un mejor país, como bien ustedes dicen Circulo Dominicano De Abogados Litigantes

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    4. Circulo Dominicano de Abogados Litigantes1 de agosto de 2014 a las 22:59

      ASÍ ES. ESTE PROBLEMA TAN GRANDE QUE VIVE EL MUNDO DE HOY CON EL AUGE DE LA DELINCUENCIA QUE SE HA CONVERTIDO EN UNA EPIDEMIA MUNDIAL ES POR FALTA DE VALORES DESDE LOS HOGARES Y POR ESO HOY ESTAMOS ASÍ.

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    5. Si así es, nuestro gran problema social en nuestra REPÚBLICA DOMINICANA, es haber dejan a un lado la educación MORAL, ÉTICA, CÍVICA, desde los hogares, centros de estudios, sociedad en general, un mal social impuesto con el objetivo de mantenernos ignorantes...

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    6. Circulo Dominicano de Abogados Litigantes1 de agosto de 2014 a las 23:37

      IMAGÍNESE QUITARON LA ASIGNATURA MORAL Y CÍVICA HACE YA BASTANTE TIEMPO. ESO FUE TODO UN RETROCESO

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    7. Correcto eso paso por los años 1978, tenemos 6 años ininterrumpido luchando para que vuelva a ser reintegrada, pues tenemos la noticia de que volverán a introducirla en el próximo año escolar, donde modificaran el curriculum educativo, SOLO ESPERAMOS QUE NO LO DEJEN COMO ARCHIVO OLVIDADO, pues estaremos pendiente para su eventual reincorporación...

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  7. TENEMOS tantos conflitos a nivel nacional que casi se puede comparar ,sitio de guerra ,con la diferencia que el pueblo dominicano la gran mayoria ha sabido y sabe tener una calma unica ,la delincuencia , la inmigrasion ,la irregularidad orquettada x el gobierno ,un codigo penal que estimula mas el ladronicidio ,desintegracion familiar creada en el prd ,duiscuciones de partidos carentes de voluntad ,companerismo y patriotismo ,falta de autoridad ,jueces y fiscales corruptos vendidos ,intromicion del extranjero en asuntos internos ,sin un orden social justo y seguro como debe de ser ,quiero decirles que el peligro de un estallido social se acerca y es propiciado ,para empobrecer a una nacion y la irresponsabilidad de los gobiernos ,para actual x la patria .,ojo pueblo dominicano que se esta x acabar la democrasia.x yuyi perez

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  8. Fabian Hernandez Lizano5 de agosto de 2014 a las 8:57

    Ahora con esta vida tan ajetreada, y que la plata no alcanza casi para nada, los dos padres trabajan, pero esto conlleva que los niños se queden en la calle, la casa, y hagan lo que les da la gana sin que nadie los supervise, y la mejor educasión moral y de comportamiento lo aprendemos de nuestros padres.

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  9. Creo en la transparencia soy de los que ve urgente oxigenar la sociedad de la degradación de moral que hay. Se puede lograr un cambio solo falta que un segmento importante de la sociedad nos pongamos de acuerdo

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    1. Correcto y es por lo que cada dia pedimos que nos unamos, PUES NUESTRA SOCIEDAD, NUESTRAS GENERACIONES AUN PODEMOS SALVARLA DEL ABISMO INMORAL QUE SE VISLUMBRA EN LA ACTUALIDAD.

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    2. Claro que si, las in conductas de los corruptos se a echo un modo de vida que ya no asombra a muchos, pero hay trabajar para el bien del país de nuestros hijos y nietos

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    3. Correcto es nuestro deber como derecho amigo ciudadano Diomedes Reyes.

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    4. Yo exhorto a todos los integrantes de esta pagina, difundir cada uno estas refleciones en sus paginas y enviarselas a todos los amigos que cada uno tiene, para de esta forma abarcar la mayor cantidad de personas

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    5. Amiga ciudadana Jacqueline Frias, OJALA Y TODOS PUEDAN LEER SU ESCRITO ENTENDIENDO LO IMPORTANTE, LO VITAL QUE ES PARA NUESTRA SOCIEDAD, NUESTROS NIÑOS, NUESTRAS GENERACIONES....

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  10. El Presidente Ulises Francisco Espaillat se dio cuenta, en 1876, de lo mismo que usted describe en este artículo y lo que hizo fue ordenar un himno para reactivar el patriotismo del pueblo; pero, escogió el mensaje que Duarte había escrito en 1861 y que el grupo "Lira de Quisqueya", al que pertenecía Salomé Ureña, adoptó para tal efecto. En 1882 esa orden presidencial dio sus frutos cuando el Lic. Prud'homme escribiera la lírica de lo que es hoy nuestro Himno Nacional y con el cual fue recibido el cuerpo sin vida del Padre de la Patria al año siguiente. Cuando entendamos que nuestra nación tiene dos documentos fundamentales para su existencia, que fueron ambos escritos por Juan Pablo Duarte; en uno, definiendo la denominación de la república en la isla de Santo Domingo (territorioo dominicano), por lo tanto, "...una república que se denominará República Dominicana...", que nos da la identidad regional "dominicana", de la cual somos los más orgullos en el mundo de tenerla; y el otro documento (escondido al pueblo y mal interpretado cuando por curiosidad sale a flote), el mensaje quisqueyano que nos da la identidad nacional y el nombre de la patria y de la nación, Quisqueya, para que nuestro país llevara el nombre completo: Repúbllica Dominicana de Quisqueya. Lo correcto y lo que debe enseñarse para que, con la verdadera identidad nacional podamos formar y educar a nuestra presente y futuras generaciones.

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    1. Ciudadano ilustre Cosme Perez, le agradecemos muchos este material histórico, el cual nuestra sociedad en general debe conocer y estar conscientes, Gracias nuevamente por su constante preocupación de que nuestra amada República Dominicana sea de Quisqueya, la cual algún día muy cercano se tendrá que lograr, éxitos totales!!

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  11. No desmayen, los buenos dominicanos sabrán reconocerlos.

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  12. Gracias por tanto

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  13. Tremendo aporte, copiado para que mis hijos los lean y me hagan un resumen escrito.

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  14. Lo que necesitamos formacion con carácter ante los.estudiantes, tenemos una crisis de valores y vocación al servicio.

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  15. Asi es, la clave esta en unirnos, para poder formar mejor a nuestros hijos.

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