¡Imaginás un futuro cada vez mejor para nuestra Nación!
Este es un proyecto con esta visión:
Enfocado en cultivar el desarrollo humano de cada uno de nosotros como de nuestras futuras generaciones, es fundamental, siendo una chispa que enciende la conciencia en Los Valores Morales, Éticos y Cívicos en el actuar ciudadano, al nutrir nuestra educación, formación y cultura, donde impulsamos prosperidad familiar y social, construyendo un camino de avance y bienestar, libre y prevenidos de las vulnerabilidades sociales.
¡Unidos, si podemos lograrlo!
La ausencia de los valores morales, éticos y cívicos:
Es una realidad que no podemos seguir ignorando, la sociedad actual atraviesa una crisis evidente en materia de convivencia, respeto y responsabilidad ciudadana, el aumento de la violencia, la corrupción, las inmoralidades, el incivismo y el irrespeto a las normas no son hechos aislados, sino síntomas de un problema más profundo.
La debilidad en la formación moral, ética y cívica de los presentes y futuros ciudadanos.
Durante décadas, la educación en los valores morales, éticos y cívicos han sido relegada a un segundo plano, el sistema educativo ha priorizado contenidos académicos, dejando de lado la formación del carácter, la responsabilidad social y el compromiso ciudadano de los estudiantes.
Y como resultado:
Se están formando con conocimientos, pero sin una base sólida de principios e integridad ciudadana.
Como producto de años de debilidad en la formación de las generaciones, se suma la falta de responsabilidad de
otros actores clave.
Muchas familias han abandonado su rol formador, delegando completamente esta tarea a las escuelas, al mismo tiempo, las políticas públicas y educativas han sido insuficientes, que en muchos casos son ineficientes para enfrentar esta problemática de manera estructural y sostenida.
Sin embargo, factores como la desigualdad social, la falta de oportunidades y la debilidad institucional también contribuyen significativamente a este panorama de debilidad en la formación ciudadana.
Ignorar estos elementos impide comprender la magnitud real del problema y limita la efectividad de cualquier solución.
Lo preocupante no es solo la existencia del abandono de esta educación y formación moral, ética y cívica, sino la normalización de sus consecuencias, conductas que antes eran inaceptables hoy se perciben como parte de la vida cotidiana, lo que evidencia un deterioro progresivo en el sistema educativo, formativo y cultural de la sociedad.
Frente a esta realidad:
Es urgente replantear el enfoque educativo, formativo y cultural y, para esto, se requieren acciones concretas: fortalecer la educación cívica, involucrar activamente a las familias y diseñar políticas públicas que aborden tanto la formación ciudadana en los valores morales y los principios éticos.
Como las condiciones sociales que influyen en el comportamiento ciudadano.
La debilidad en la educación y formación de los valores morales, éticos y cívicos no es un problema aislado ni superficial, es el reflejo de fallas estructurales en el sistema de educación y cultural que arrastran a las familias y al Estado a fomentar la descomposición y distorsiones en la conciencia de los presentes como futuros ciudadanos.
Enfrentarla exige una visión de unión, crítica, integral y sostenida en el tiempo.
Ignorar esto, es garantía y complicidad para su profundización.
Fundamentos e impacto del proyecto OFC
La imagen presentada permite identificar con claridad la base conceptual y la relevancia del proyecto que vamos ejecutando como entidad OFC.
Evidenciando su enfoque en la formación integral de futuros ciudadanos bajo principios éticos, morales y cívicos.
A lo largo de 18 años, este proyecto no solo ha desarrollado propuestas orientadas a fortalecer la conciencia ciudadana, sino que también ha servido como referente e inspiración para diversas iniciativas, tanto en el ámbito público como privado.
Sin embargo, este impacto no siempre ha sido reconocido de manera proporcional a su contribución.
El concepto de “Agentes al 100” y “Ciudadanos al 100” refleja una visión clara de nuestra misión: formar individuos plenamente conscientes de sus responsabilidades sociales, con la capacidad de actuar de manera íntegra dentro de su entorno.
No obstante, alcanzar este ideal requiere más que discursos.
Demanda coherencia institucional, apoyo sostenido, un compromiso ineludible y una implementación real de los valores morales, éticos y cívicos promovidos.
En este sentido, resulta necesario cuestionar hasta qué punto las entidades que han tomado como referencia estos fundamentos están verdaderamente comprometidas con su aplicación.
O si simplemente los han adoptado como elementos discursivos sin garantizar su impacto en la realidad social.
Como ejemplo ilustrativo, se puede examinar el estatus y la efectividad del departamento de Cátedras Ciudadanas de quienes fuimos estimulo en su creación.
Así como de otras iniciativas similares pasadas y presentes.
Reconocer el valor del proyecto OFC implica no solo destacar su origen e influencia, sino también asegurar que sus principios se traduzcan en acciones concretas y sostenibles en el tiempo.
De lo contrario, se corre el riesgo de que propuestas transformadoras queden reducidas a intenciones sin efecto real.
Formar “ciudadanos al 100” no es una consigna simbólica, sino un desafío estructural que exige responsabilidad compartida, compromiso institucional y una verdadera voluntad de transformación.
Formación ciudadana y reconocimiento institucional
Una deuda pendiente
La entidad que dio origen al proyecto Rescate Nacional de los Valores Morales, Éticos y Cívicos, fundada el 26 de enero de 2011 por el señor Luciano Homero Vásquez Riveros, surge con el propósito de contribuir activamente al desarrollo humano, como al fortalecimiento del sistema educativo, formativo y cultural de la nación.
Tras más de una década de trabajo sostenido, resulta significativo observar cómo iniciativas que hemos implementado como entidad OFC recién comienzan a retomar enfoques oficial.
Que durante años han sido promovidos desde el Proyecto: Rescate Nacional de los Valores Morales, Éticos y Cívicos.
En particular, destacamos el contenido publicado en el periódico Diario Libre el 13 de noviembre de 2025, donde se presenta el programa educativo del Ministerio de Educación orientado a la formación en valores y liderazgo ético ciudadano, incluyendo la reincorporación de la asignatura de Moral y Cívica al currículo estudiantil.
Si bien esta decisión merece ser valorada positivamente, también plantea una reflexión necesaria:
¿Por qué propuestas impulsadas de manera constante durante más de 18 años desde esta entidad OFC de la sociedad civil.
Solo son atendidas cuando se institucionalizan oficialmente sin reconocer plenamente su origen?
Durante este tiempo, la organización ha desarrollado una labor continúa basada en charlas, capacitaciones, actividades comunitarias, en medios de comunicación y producción de contenido formativo en las redes sociales, con el objetivo de reactivar la conciencia ciudadana en torno a los valores morales, éticos y cívicos fundamentales.
Este trabajo ha estado dirigido especialmente a sectores vulnerables, donde las carencias formativas suelen tener mayores consecuencias sociales.
A través de programas educativos, estrategias de prevención y formación de multiplicadores, se ha buscado no solo generar reflexión, sino también ofrecer soluciones concretas frente a las problemáticas que crean los males y conflictos sociales.
Sin embargo, estos esfuerzos no siempre han recibido el respaldo institucional necesario para ampliar su impacto.
Más preocupante aún resulta el hecho de que:
Mientras se destinan significativos recursos públicos a programas educativos y sociales de efectividad cuestionable.
- Iniciativas con trayectoria comprobada enfrentan limitaciones, falta de apoyo e incluso intentos de deslegitimación.
La pretensión de retirar la subvención a esta entidad desde el año 2024 constituye un ejemplo claro de esta contradicción.
Esta situación no solo afecta el funcionamiento del proyecto, sino que también evidencia debilidades en los mecanismos de reconocimiento, evaluación, seguimiento y apoyo a iniciativas sociales independientes del sector sin fines de lucros, que aportan valor real al desarrollo educativo del país.
Por parte de la sectorial correspondiente.
El expediente actualmente en curso ante el Ministerio de Educación (2024–2026) pone de manifiesto tensiones que van más allá de un caso particular, reflejando la necesidad de mayor transparencia, equidad y coherencia en la gestión de las políticas educativas y formativas, en el manejo institucional, operativo y administrativo de las fundaciones.
En este contexto, resulta imprescindible que las autoridades no solo adopten por modelos exitosos, sino que también reconozcan, respalden e integren a quienes han contribuido de manera sostenida al fortalecimiento de la educación para formar ciudadanos cada vez más civilizados, humanos y justos.
A través del desarrollo humano.
El compromiso demostrado por esta entidad por medio de su proyecto, programas, libros, Escuela de Formación Ciudadana OFC, publicaciones, marchas, conferencias y acciones formativas ciudadanas representa un aporte significativo al desarrollo humano, a la conciencia ciudadana y la construcción de una sociedad cada vez más íntegra.
Ignorar o debilitar este tipo de iniciativas no solo es injusto.
Sino también contraproducente para los objetivos nacionales de formación integral, el cual es una responsabilidad del Estado.
La educación en valores y principios no puede depender exclusivamente de discursos institucionales; requiere coherencia, continuidad y reconocimiento real a quienes han trabajado por ella desde hace años.
Continuidad y justicia para las iniciativas de
La Organización Formación Ciudadana OFC
Esté proyecto OFC, a través de sus aportes en la prevención y solución de problemáticas vinculadas a la vulnerabilidad educativa, formativa y cultural, ha enfrentado desde el año 2024 intentos de desvinculación y desvalorización de sus logros.
Esta situación resulta especialmente preocupante considerando su trayectoria en la promoción de valores y principios orientados a combatir la corrupción, la inmoralidad y el incivismo ciudadano.
Factores que han afectado de manera directa la calidad de vida, la seguridad, la convivencia social y el desarrollo de la nación.
Las acciones observadas evidencian una posible falta de comprensión, capacidad o voluntad por parte de ciertos sectores institucionales para reconocer el alcance y la importancia de este tipo de iniciativas desde esta entidad.
En otros casos:
No puede descartarse la influencia de prácticas como el favoritismo o la desatención de responsabilidades fundamentales dentro de la gestión pública correspondiente.
A pesar de este escenario, la entidad reafirma su compromiso con los principios éticos, morales y cívicos que le dieron origen, así como su determinación de continuar su labor y recurrir a los mecanismos correspondientes en busca de justicia.
Esto no solo responde a la defensa de su trayectoria.
Sino también a la necesidad de evitar que situaciones similares continúen afectando a organizaciones sin fines de lucro que demuestran, con evidencias concretas su impacto social.
Los resultados sostenidos del trabajo realizado han contribuido, de manera directa o indirecta, a que hoy la sociedad dominicana presencie el retorno de contenidos fundamentales dentro del sistema educativo, como:
La asignatura de Moral y Cívica.
Enseñanza en Los Valores Morales.
Incorporación de Ética Ciudadana.
Este avance, impulsado desde el Ministerio de Educación (MINERD), representa un logro de alcance nacional que, de implementarse con calidad, puede incidir positivamente en la conducta de los estudiantes, el rol del docente y la dinámica integral familiar y social.
No obstante, el verdadero desafío no radica únicamente en la incorporación curricular, sino en garantizar su aplicación efectiva, esto exige el compromiso activo de las familias, de las autoridades educativas, de los ciudadanos y el gobierno, para asegurar que la enseñanza de estos contenidos se desarrolle con el rigor pedagógico fundamentales.
Reconocemos que una transformación de esta magnitud no puede atribuirse a una sola entidad.
Sin embargo, también es justo y necesario que se reconozcan las contribuciones realizadas por quienes, durante años, han trabajado de manera sostenida en favor de estos objetivos ciudadanos.
Valorar la trayectoria, el voluntariado, los recursos invertidos y la experiencia acumulada no es un acto simbólico, sino un principio de justicia institucional.
En este sentido, se hace un llamado a las autoridades competentes a revisar y considerar las múltiples comunicaciones enviadas desde esta entidad incluyendo gestiones ante la Presidencia, la Vicepresidencia y el Ministerio de Educación, que hasta la fecha no han recibido respuesta.
La existencia de un expediente en curso dentro del MINERD refuerza la necesidad de una evaluación transparente, objetiva y oportuna.
No reconocer ni dar continuidad a iniciativas con impacto comprobado no solo representa una exclusión, sino una pérdida significativa para el desarrollo formativo ciudadano de la sociedad.
Por ello, se insiste en la importancia de garantizar que este proyecto, junto a sus logros y aportes, no sea relegado ni desvirtuado.
La defensa de esta labor no responde únicamente a intereses institucionales, sino al compromiso con una sociedad que demanda mayor conciencia moral, ética y cívica, en el comportamiento y conductas de los niños, adolescentes y ciudadanos.
En consecuencia:
Se reitera la solicitud de justicia ante cualquier acción que haya intentado afectar la integridad, la imagen o la trayectoria intelectual de esta entidad.
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| Propiedad intelectual |
Representada por Luciano Homero Vásquez Riveros, se complace en participar como ponente en modalidad virtual en el:
Los niños y adolescentes en la actualidad
Hoy podemos percibir el llamado urgente de nuestros niños y adolescentes:
Necesitan una atención más humana, cercana y consciente.
Es a través de la educación y la formación en valores morales, éticos y cívicos que podemos ofrecerles entornos más justos, civilizados y humanos, ellos requieren guía, orientación y acompañamiento constante, fortalecidos con el ejemplo, palabras y la integridad de sus familias, docentes, autoridades y de la sociedad en general.
Es fundamental proteger su inocencia, ingenuidad y garantizar su desarrollo integral.
Una realidad que nos confronta:
Los niños y adolescentes, como los jóvenes de hoy también están asumiendo la cultura o la falta de ella que como sociedad hemos permitido, esta realidad nos invita a reflexionar profundamente sobre nuestra responsabilidad en la formación de su carácter y sus capacidades humanas.
Las conductas y expresiones que observamos en ellos reflejan, en gran medida, las carencias formativas de la generación que lidera. Por ello, es urgente identificar estas desviaciones y abordarlas con compromiso, responsabilidad y acción.
Invitación a la acción:
Con un profundo sentido del deber ciudadano, te invitamos a formar parte de nuestra organización, sus proyectos, programas y de la Escuela OFC, así como a conocer nuestro libro formativo ciudadano.
Nuestra misión es contribuir al desarrollo humano y a la construcción de una sociedad mejor, promoviendo ciudadanos íntegros en su pensamiento y en su actuar.
Este objetivo se alcanza fortaleciendo la conciencia individual y colectiva a través de la educación y formación en los valores morales, éticos y cívicos.
Entrevista por La Asociación Dominicana de Directores de Centros Educativos de la República Dominicana (ASONADEDI RD).
Moralito te orienta, solicitándole que obtengas tú libro.
Ya sea comprado o donado.
Contáctanos tel/wsp: 829-666-7437
Equipo OFC




